viernes, 28 de septiembre de 2012

Diálogo de Calipso y Pan

Diálogo de Calipso y Pan

La hermosa ninfa Calipso estaba paseando por el bosque en un día soleado, cuando de repente se le acercó paulatinamente un apuesto sátiro, llamado Pan. El sátiro se quedó encandilado de la belleza de la joven ninfa e intentó establecer una conversación con ella: 

Pan: El otro día te ví pasar por aquí, apuesta doncella ¿vienes mucho por aquí?

Calipso: Soy una ninfa del bosque, he nacido y vivo aquí. No me molestes estúpido sátiro. - Respondió con indiferencia.

Pan: Perdona mi atrevimiento, me llamo Pan y vengo a este bosque solo para verte.

Calipso: Tu comentario me alaga mucho, pero de momento no estoy disponible para nadie. Por cierto mi nombre es Calipso, no pretendía ofenderte con el comentario anterior.

Pan: Puedes estar tranquila, porque tus comentarios para mí son la luz que alumbra mi vida.

Calipso: ¿Qué intentas conseguir con esta conversación, Pan? Te advierto que no soy una ninfa fácil.

Pan: De hecho, me gustan los retos, por eso vivo enamorado de tu encanto.

Calipso: ¡Ay! Qué cosas me dices, Pan... Tengo que reconocer que eres el sátiro más dulce que he conocido en este bosque.

Pan: Jamás pensé que una ninfa me diría algo así.

Calipso: Tampoco es tan extraño, Pan, piensa que las ninfas somos seres cariñosos.

Pan: Entonces, ¿me concedes una cita?

Calipso: Te la concederé, aunque nunca pensé que podría estar cómoda con un sátiro, pero tú eres diferente.

Pan: Gracias por tu oportunidad, prometo no fallarte.

Pasaron una velada magnífica y Calipso estaba emocionada por su relación con Pan. Pero de camino a casa, Calipso se dio cuenta de que Pan mantenía una relación paralela con una Nereida, otra ninfa. Esta situación enfadó mucho a Calipso y por lo tanto discutió con Pan.

Calipso: Te he visto con la otra, ¿es una Nereida, verdad? - Exclamó con rabia - Pensaba que no me fallarías.

Pan: Cariño, no es lo que parece, déjame que te explique...

Calipso: No me expliques nada, ya lo sé todo.

Pan: No, por favor, ella no significa nada para mí.

Calipso: O sea, ¡Solo querías utilizarme!

Pan: ¡Jamás! Yo solo te quiero a ti.

Calipso: No pongas más excusas, nunca te perdonaré, para mí esta relación está muerta.

Finalmente Calipso y Pan optan por irse por caminos diferentes. Ésto sirvió para que otras ninfas no confiaran en los sátiros y por esta razón, siempre han huido de ellos, por miedo a enamorarse y salir lastimadas.

Mª Carmen Cantalejo y Marta González

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